EVANGELIÓN Y LAS KATANAS JAPONESAS – MUSEO ABC PARTE III

TIPOS DE KATANAS

TACHI

Antes del siglo XIV, cuando la tendencia dominante de la lucha era el combate individual a caballo –para lo que se precisaba de una longitud y una curvatura de hojas específicas–, se fabricaban un gran número de tachis. Se portaban a la cintura, con el filo orientado hacia abajo, y fueron concebidas para adaptarse al traqueteo producido al cabalgar. La firma se grababa en la espiga de la espada, en la cara que quedaba expuesta cuando estaba enfundada. La longitud de la hoja superaba los sesenta centímetros.

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KATANA

A partir del siglo XV, la formación de combate predominante era la infantería, por lo que se fabricaba un gran número de katanas. Estas espadas se llevaban a la cintura, con el filo hacia arriba, lo que permitía moverse y desenvainar la espada con facilidad para atacar al adversario en el combate cuerpo a cuerpo. Las katanas eran adaptables a la morfología y a la destreza del espadachín , y tenían un tamaño ligeramente inferior a las tachi y una curvatura bastante reducida. Cuando la espada estaba envainada, el lado que quedaba a la vista se denominaba omote. La longitud de la hoja superaba los sesenta centímetros.DSC_0058

WAKIZASHI

Este tipo de espada se utilizaba para sustituir a la katana si esta resultaba dañada  o para combatir en espacios interiores de tamaño reducido. Al igual que al katana, se llevaba pendida de la cintura. Desde el periodo Edo, en el siglo XVII, su uso ya no era exclusivo de los samuráis, si no que estaba autorizado utilizarlo en ceremonias, en caso de incendio o, incluso, durante un viaje. La longitud de la hoja oscilaba entre los treinta y los sesenta centímetros.

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TANTÔ

Las tantô eran dagas que permitían apuñalar entre las juntas de la armadura en las luchas cuerpo a cuerpo. Además, hombres y mujeres las utilizaban para uso personal en caso de haber sido deshonrados, suicidándose con ellas. La costumbre recomendaba ofrecer una tantô en ocasiones en las que se precisara intercambiar regalos, o como amuleto para su portador. La longitud de la hoja era inferior a los treinta centímetros.

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 ¿CÓMO OBSERVAR UNA KATANA?

OBSERVAR LA FORMA

Estimar la época

-Dimensiones (longitud de la hoja, anchura de la base hasta la punta, longitud de la punta y de la espiga, curvatura de la hoja).

-Forma ( forma del conjunto, forma del envés de la hoja, tipo de punta, importancia de la curvatura, espesor de la hoja, altura de la arista longitudinal, espiga y extremidad de la espiga, rayado de lima).

OBSERVAR EL METAL

Datos sobre la región de producción

-Color del acero (que varía según el lugar de procedencia).

-Forjado (granulado del acero, presencia de reflejos y calidad de los mismos), motivos en la superficie de la hoja ( las técnicas varían según las escuelas y los estilos).

OBSERVAR LA LÍNEA DE TEMPLADO (HAMON)

Datos sobre la identidad de forjado

-Puntas o zonas borrosas  alrededor de la línea de templado (nie, nioi), dibujo de la línea de templado.

OBSERVAR LA ESPIGA (ZONA DE LA EMPUÑADURA AL DESCUBIERTO)

Compararla con la parte de la hoja que ya ha sido observada

-Presencia o ausencia de firma del forjador y autenticidad de la misma (ubicación de la firma, espesor y orientación del buril utilizado para grabarla, fecha, número de serie).

-Orificio de la espiga y forma de su extremo, observación del rayado de la lima (yasurime) y otros detalles.

CLAVES PARA APRECIAR CORRECTAMENTE UNA KATANA

Cuando se observa una katana, es necesario adoptar algunas posturas extrañas. De hecho, la posición y la iluminación a la que está sometida una katana expuesta están pensadas para un observador de altura media. Esto no se aplica sobretodo en lo relativo a la identificación de la línea de templado, para cuya observación es primordial que la espada esté bien iluminada. Si el observador es capaz de apreciar la separación de la parte más clara de la hoja de su parte oscura, es posible percibir una silueta que brilla en este juego de sombras: efectivamente estamos hablando de la verdadera línea de templado.

La separación  que se distingue a primera vista (y que, por ello, suele tomarse por la línea de templado) es en realidad una especie de maquillaje que el afilador aplica en función de su estilo personal por debajo de la verdadera línea de templado, que el forjador crea jugando con las diferencias térmicas.

No es raro encontrarse con observadores que se mueven de aquí para allá mientras observan una katana, tratando de captar dichos efectos. Sin duda, llamará la atención de los presentes; no se preocupen ; acaba de toparse con un auténtico amante de las katanas.

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LAS CIUDADES DE OSAFUNE Y SEKI

Las ciudades de Osafune, en la región de Bizen, y Seki, en la región de Mino, fueron famosas por la producción de katanas.

Hasta el final del periodo Edo (hacia mediados del siglo XIX), la zona montañosa de Chûgoku albergaba las principales minas de hierro de Japón. Probablemente, la zona sur de la región de Bizen, junto a las aguas que corrían al pie de la montaña, fue habitada por un buen número de forjadores de espadas cuando la clase guerrera empezó a emerger durante el periodo Heian (hacia el siglo X). La ciudad de Osafune, ubicada en un cruce de vías marítimas y terrestres, reunía las condiciones ideales: materias primas (acero de calidad), combustible (carbón de pino rojo), así como acceso a la información sobre nuevas modas y técnicas. La ciudad se distinguió principalmente por la calidad y cantidad de su producción de espadas hasta el final del periodo Sengoku (a finales del siglo XVI), época de guerras continuas entre los señores de las provincias.

La ciudad de Seki,  en la región Mino, debe su desarrollo al papel que desempeñó com armería de la zona oriental del país, dada la intensidad militar  de los señores de regiones limítrofes durante el periodo Sengoku (siglo XVI). Los generales que estaban familiarizados con la ciudad durante este periodo se convirtieron a su vez en señores (daimyô) una vez se obtuvo la paz en el periodo Edo (siglos del XVII al XIX), y no dudaron en encontrar a los guerreros Seki como empleados personales.

También es un hecho conocido que el apellido de muchos forjadores de espadas originarios de Seki contenía el carácter 兼 (kane).

GOKADEN

La palabra gokaden significa, literalmente, “cinco tradiciones” y representa las cinco escuelas de forjado de espadas tradicionales correspondientes a sus cinco regiones originarias: Bizen (en la prefectura Okayama), Yamato (en la prefectura de Nara), yamashiro (en la prefectura de Kyoto), Mino (en la prefectura de Gifu), Soshu (en la prefectura de Kamamura). Cada una de las escuelas producía un tipo particular de katanas.

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PROCESO DE ELABORACIÓN DE UNA KATANA

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Para fabricar una espada con una vaina de madera cruda (shirasaya), los pasos del 1 al 5 se demoran aproximadamente seis meses.

El grabado de la hoja (6) se realiza después del afilado base.

Para fabricar un engaste (koshirae), son necesarios de uno a dos años para llevar a cabo los pasos del 1 al 11.

Estos son tiempos de fabricación aproximados, que pueden variar dependiendo del artesano.

Además, cuanto mayor sea la calidad que se busca, mayor será el tiempo de dedicación a la fabricación de la espada.

Por último, el forjador graba su firma e inscribe la espada en el Departamento de Educación de su prefectura.

 

EVOLUCIÓN DE LAS KATANAS JAPONESAS A LO LARGO DE LA HISTORIA

KATANAS DE LA ALTA ANTIGÜEDAD (JÔKOTÔ)

Fin del periodo Jômon

Llega a Japón el hierro, procedente del continente.

Periodo Yayoi (a partir del 300 A.C.)

Aparición de los primeros utensilios metálicos. Se descubren espadas cortas y katanas en tumbas.

Periodo de los Kofun (A a partir del  250 A.C.)

En varias regiones de Japón, se descubren enterradas en túmulos funerarios (kofun) varias espadas largas y otras de hoja recta llamadas hirazukuri-tachi, importadas a través de la península de Corea. Su emplazamiento en tumbas demuestra que se utilizaban como símbolos de poder.

Periodo Asuka (600 D.C.) y periodo Nara (710 D.C.)

Inicio de la fabricación de acero en Japón. Se fabrican kirihazukuri-tachi, espadas largas de hoja recta y filo simple, y warabite-tô, o espadas de punta redonda. Es sin duda durante este periodo cuando los primeros forjadores especializados en espadas se instalan en la región de Yamato, donde se encuentra la capital.

794

KATANAS ANTIGÜAS (KOTÔ)

Periodo Heian (a partir del 794 D.C.)

Las hojas curvas remplazan a las rectas, dando origen a las katanas, o espadas japonesas. Gracias a la emergencia de la clase guerrera (bushi), el número de forjadores aumenta considerablemente. Las regiones de Yamashi, Bitchû y, sobre todo, bizen acogen una gran población de miembros de este gremio. La tipología de espadas más extendida se caracteriza por la elegancia de la punta de la hoja y por una curvatura acentuada en la zona próxima a la empuñadura.

Periodo Kamamura (a partir del 1185 D.C.)

Época de las tachi, o espadas largas; las tantô, o espadas cortas y las naginata, o lanzas. Desde mediados de la época Kamamura, las espadas largas presentan generalmente un aspecto robusto. La manufacturación del forjado de espadas se expande asimismo a la región de Sagami, donde se encuentra Kamamura, la nueva capital y sede del gobierno  militar de este periodo.

Periodo Nanbokuchô (a partir de 1336 D.C.)  también llamado de las cortes del norte y del sur

Las espadas largas aumentan de tamaño y, durante este periodo se fabrica un gran número de “grandes tachi”. Las espadas cortas y las naginata pierden adeptos en favor de armas más largas.

Inicios del periodo Muromachi

La mayoría de las espadas largas fabricadas durante esta época recuperan el tamaño original. Aparece también la uchigatana, una espada más larga que la tantô y más corta que la tachi, y que se lleva pendida de la cintura, con la hoja apuntando hacia arriba.

Mediados del periodo Muromachi

Esta época se caracteriza por la fabricación de un gran número de espadas uchigatana, concebidas para ser manejadas con una sola mano y de unos sesenta centímetros de longitud, que recibían el nombre de katate-uchi. También aparecen en esta época las dagas (tantô) cortas y compactas, de hoja robusta y gruesa, llamadas yoroi-dôshi (“la que traspasa armaduras”).

Periodos Sengoku y Momoyama (a partir del 1943)

Con la llegada de las armas de fuego al país, la configuración de las batallas pasa del combate individual a los enfrentamientos de tropas, en los que la lanza se erige como el arma predilecta. Las espadas de combate, asimismo, aumentan de longitud, y también lo hace la empuñadura, que se alarga para que sea posible sostener la espada con las dos manos. La producción masiva de armas responde a las necesidades de la época, y en este periodo las ciudades de Osafune, en la región de Bizen, y de Seki, en la región de Mino, adquieren fama por su producción de espadas. Sin embargo, la promulgación de un edicto que prohibía portar espadas a todos los campesinos por Hideyoshi Toyotomi en 1588, que acababa de reunificar el país bajo su protección, hizo que la demanda descendiera de manera drástica.

1596

“NUEVAS KATANAS” (SHINTÔ)

Periodo Edo (a partir de 1603)

En una sociedad pacificada, las espadas se convierten en un distintivo del rango social de quien las porta. Cada década dio origen a un estilo completamente diferenciado: a comienzos del periodo Edo, las espadas conservan la majestuosidad del alma de los guerreros de la época Sengoku; alrededor de 1660 se pone de moda el tameshigiri (probar el filo de la hoja cortando un cuerpo humano real) y las espadas de curvatura extremadamente reducida y, en la época de 1690, en un contexto de paz generalizada, los adornos y las formas de las hojas adquieren aspectos de lo más creativo. Además en esta época se fabricó un gran número de espadas medianas, denominadas wakizashi, muy demandadas por los mercaderes ricos.

1804

NUEVAS “NUEVAS KATANAS” (SHINSHINTÔ)

1868 (ERA MEIJI)

1876

KATANAS CONTEMPORÁNEAS (GENDAITÔ)

1912 (era Taishô)

1926 (era Shôwa)

1989 (era Heisei)

El edicto de prohbición general de uso de espadas promulgado en 1876 las convierte en un objeto carente de utilidad. Mientras tanto, la fabricación tradicional de katanas se mantiene gracias al emperador, que emplea a unos cuantos artesanos forjadores al servicio de la Casa Imperial. La conservación de las técnicas de forjado permiten, a su vez, la fabricación de espadas militares para el ejército japonés. Dicha producción se ve interrumpida por la prohibición  que promulga el cuartel general del ejército estadounidense tras la Segunda Guerra Mundial de producir cualquier tipo de espadas.

Tan solo 6 años más tarde, en 1951, la prohibición queda anulada pero este periodo de inactividad fue suficiente para que muchos forjadores artesanales abandonaran el oficio.

Actualmente, la katana ya no tiene estatus de espada de combate, si no de objeto artístico perteneciente al patrimonio cultural, lo que permite la perpetuación de sus diversas tradiciones de fabricación.

Hasta aquí la parte más pesada, el siguiente post será de los artículos de la exposición.

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